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Vuelta a la normalidad; Privado
Topic Started: Jun 26 2011, 03:31 PM (128 Views)
Zoey Lavoiser
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Medimaga en Howgarts / Lvl 1
Caballeros de Walpurgis
OFF: Todo a partir de aquí puede ser bastante +18 (xD)


Me gustaba el ambiente que había por las noches porque la mayoría de los llamados magos de pacotilla estaban durmiendo, en su casa, sin molestar. A pesar de todo, y de lo que me gustaba salir por las noches de aquel maldito castillo lleno de mocosos que aún no sabían nada de la vida, aquella noche era distinto. Desde que el pasado me había tocado tan de lleno, todo había cambiado. No podía dormir, no podía ser yo misma. No había manera de poder olvidar, de poder seguir como llevaba acostumbrada desde hacía ya casi cinco años. Necesitaba un respiro, volver a ser la que era, si quería sobrevivir, si quería mantener aquel ritmo de vida que había llegado a desquiciarme, pero que, al fin y al cabo, me mantenía con vida, en un estatus que no estaba mal, se mirara por donde se mirara.

Pero desde que no podía sacarme de la cabeza a aquel idiota cuyo nombre no me apetecía recordar estaba aún más loca de lo normal. Necesitaba un respiro, algo de relax para volver a ser yo misma otra vez. No podía seguir esperando a que las cosas volvieran a cambiar como si nada. Necesitaba algo de ayuda y sabía perfectamente quién podía proporcionármela. Una vuelta a mis bajos instintos, eso era lo que me vendría bien. La persona perfecta para echarme una manita no me iba a decir que no. Era una de mis opciones, y la que más cerca me pillaba. Sin duda, una buena opción para desconectar de todo. Haciendo lo que mejor se me daba.

Entre en la posada cerrando suavemente la puerta tras de mi, quitándome la capucha de la capa y mirando a mi alrededor. Unos pocos viajeros charlaban en una mesa cercana a la puerta, por lo demás, el lugar estaba lo suficientemente vacío para mi gusto. Y allí, en una mesa mucho más alejada de la puerta, estaba, puntual, el que me iba a ayudar a sacarme de la cabeza los malos pensamientos y a volver a ser yo misma.

Sonreí de medio lado, para después poner mi sonrisa más encantadora para seguir el juego y no levantar sospechas frente a la camarera, que venía a preguntarme que deseaba. Negué con la cabeza y le señalé al chico que estaba en aquella mesa del fondo. Ella se retiró y yo volví a sonreír de medio lado, mientras me acercaba lentamente a aquella mesa, haciendo resonar mis finos tacones sobre el suelo de madera. Sin embargo, me percaté de que él no me viera hasta que no estuve detrás de él, mientras colocaba con suavidad mis brazos rodeando sus hombros y me inclinaba con suavidad para susurrarle al oído.

-Vaya cherie...sabía que no me ibas a fallar. Siempre tan atento y tan puntual-le susuré, con voz igual de seductora que siempre, con aquel suave acento francés que solo me gustaba poner a veces.Él sabía de sobra lo que me gustaba, y una de esas cosas era llegar siempre tarde. Una de las partes más divertidas del juego era hacer siempre esperar-no sabes como me gusta que siempre atiendas a mis peticiones más urgentes-la verdad es que era un verdadero placer tener a alguien a quién llamar en aquellos casos. Un verdadero lujo al que no pensaba renunciar.
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François Le Roux
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Pocionista Ilegal || Lvl 1
Caballeros de Walpurgis

Ella me había llamado para concertar una cita en una posada en el valle de Godric. Esa variedad para elegir la locación deseada de la ocasión era una de las cosas que siempre podría esperar de mi sensual compañera. A penas habíamos repetido el lugar en contadas ocasiones en mi casa y también en la suya mas ahora algo mas de traslado había sido requerido para asistir a tal cita, una que no pensaba perder por nada del mundo. Ni siquiera se me había ocurrido preguntar el por qué, nunca lo hacía y no era por el hecho de no querer sonar como un curioso o quizás un impertinente, no, era simplemente porque la razón no importaba con tal de revivir sensaciones de extraordinario placer a su lado. Acaso alguien con una pizca de cordura podría negarse?

Claro que no todo cambiaba, habían cosas de cierta rutina que debían mantenerse. Una de ellas y la que encontraba más curiosa era su constante agrado en llegar tarde, en hacerse esperar. Yo no tenía inconveniente alguno con ello, es mas, utilizaría aquel tiempo para dejar que mi mente se liberara por algunos momentos en idear el preámbulo de lo que sería el resto de la noche, de imaginar como llegaría vestida y como vestía debajo de aquellas ropas mas externas, como sería aquel primer saludo después de algún tiempo de separación y la sensación de verla otra vez. Podría resistirme a no hacerla mía en aquel mismo momento?. Las cavilaciones de mi mente creaban múltiples escenarios, cada uno de ellos increíblemente excitantes.

Por eso procuré llegar a la hora sabiendo que podría esperar su tardanza. Había ya bebido un trago de Bourbon, la mesera, bastante servicial, había tardado muy poco en traer el pedido. De hecho estaba por pedir uno mas cuando sentí un toque familiar de suaves y pequeñas manos sobre mis hombros para luego poder oír en aquella exquisita cercanía que solamente ella podía haber creado, palabras con un encantador acento francés y un susurro de voz de terciopelo dando así a conocer, de esa manera tan propia de ella, que finalmente había llegado. Susurré su nombre de manera casi inaudible.

-No, chérie, para mi es un placer, siempre lo es-

Le dije girándome para hablarle al oído y arrebatarle un beso apasionado sintiendo esos labios tan deliciosos otra vez, atrapando primero su labio inferior, mordiéndolo ligeramente para luego continuar besándola, recorriendo por entero esa boquita que tanto me gustaba. Sin poder evitarlo casi a modo de impulso, fui hacia su cuello besándolo también con algo menos de premura, disfrutando de su piel… después de todo a pesar que los otros huéspedes o comensales del establecimiento no me importaban en lo mas mínimo, seguramente se escandalizarían si empezaba a hacer lo que ya me proponía en aquellos momentos en ese mismo lugar.

Me separé apenas un poco, sentí aquel aroma al besar y su cuello y oler su cabello… simplemente exquisito. Ahora bien, todo podría ir como ella prefería, solamente tenía que hacérmelo saber.

-Creo que deberíamos ir a la habitación chérie… luego nos tildan de indecentes-

Bromeé riendo ligeramente deslizando aquellas palabras en un tono provocativo sabiendo que ella y a mi tal adjetivo ya lo teníamos plenamente asumido y que no nos importaba o molestaba. Mas bien, la privacidad si era necesaria para explayarme como pretendía. Me acerqué para deslizar mi lengua por la piel su cuello después de darle una mordida mas solo esperando que ella me guiase a la habitación que ella habría dispuesto en aquella posada, y si no lo había hecho pues improvisarían. No sería la primera vez.
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Zoey Lavoiser
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Medimaga en Howgarts / Lvl 1
Caballeros de Walpurgis
Como siempre, sabía que él no iba a decepcionarme. Si alguna vez hubiese podido dudar de que hacía lo que quería realmente, solamente bastaba con que me pusiera las manos encima para hacerme cambiar de opinión radicalmente. Era incluso poético y no podía imaginar mejor manera para desahogarme que verle a solas una noche más. Necesitaba volver a la normalidad y él para eso era un experto. Me ayudaría a recordar por qué me gustaba tanto la cama, que no fuera para dormir y, sobretodo, que no fuera siempre con la misma persona. Porque yo en Howarts podía tener cierta fama, pero lo que si era verdad es que yo nunca le era infiel a nadie. Solamente uno y nadie más, ya fueran las veces que hiciera falta eso si.

Aunque claro, todo había cambiado. Ahora era sumamente extraña la ocasión que rechazaba si se me venía tan clara. Suponía que una vez que perdías el juicio y te daba todo exactamente igual, tenía que vivir la máxima diversión posible. Qué mejor manera que avisar a Fraçois para preparar otro encuentro tan entretenido como siempre. Por una vez al día, no hacía nada ilegal. Una lástima, pues seguramente hubiese sido aún más excitante, si eso era posible.

Disfruté de su beso imprevisto, deleitándome en él, queriendo dejar la mente en blanco, como casi siempre, totalmente vacía para disfrutar del exceso y la perversión. Eso era justo lo que necesitaba y él sabría dármelo. Tan solo estábamos empezando y yo ya no podía más, me ponía totalmente enferma con tan solo centrarse en mi cuello, tan enferma que no podía esperar a subir a una habitación. Él sabía que yo era capaz de contentarme tan solo con la mesa, el problema era que había demasiada gente para mi gusto. Tendría que hacer gala de mi maravilloso autocontrol, que aún a veces seguía existiendo, aunque era muy raro que saliese a la luz. Extremadamente raro.

-¿Y desde cuando me importa que me tachen de indecente? me parece que es el mejor piropo que podrían dedicarme...a parte de psicópata...pirada...asesina...-volví a susurrarle al oído, mordiendo con suavidad el lóbulo de su oreja, mientras tenía que agarrarme con fuerza a la mesa para contenerme aunque solamente fuera un poco-es tan solo culpa tuya....tú me haces ser indecente.

Decidí que ya no podía más y le agarré de la mano, mientras dejaba un galeón encima de la mesa y hacía que se levantara de la silla. Me apetecía sentarme encima de él, pero no precisamente en una silla tan dura y tan castigada.

-A este te invito yo-volví a sonreír, de forma casi enigmática, entre malvada y pícara, no podía esperar a que se terminara la copa, lo necesitaba casi de manera urgente. Extrema. Después de todo, fue cuestión de subir las escaleras. Dos jóvenes que se perdían en una habitación. Nadie habría sospechado de ello. Se podría decir que pareceríamos incluso inocentes. Pobres ilusos.

En cuanto la puerta se cerró detrás de mí, le empujé contra la cama para poder sentarme encima de él cómodamente. Aún no me había quitado ni la capa, pero es que aquello era tan solo el principio. Y, por alguna extraña razón, no podía estar al cien por cien de concentración. Ese maldito Von Hoftem...si la Zoey anterior estaba muerta, ¿por qué narices tenía que acordarse de ella? solamente sabía complicar las cosas.

-Necesitaba un sitio más...íntimo-murmuré, mientras me separaba de sus labios, los cuáles no había dejado de devorar desde que me había sentado sutilmente encima suyo, sin dejar de recorrer su pelo con mis manos, que antes habían pasado por su dura espalda, mientras volvía a sonreír con picardía, tratando de volver a recobrar esa forma tan salvaje que me caracterizaba. Normalmente, no le habría dejado ni hablar-tenemos negocios muy sucios que tratar, ¿no te parece?. ¿Tienes algo en tu arsenal ilegal que pueda...interesarme?-bien era sabido que me encantaba tratar con él en su pequeño negocio de pociones ilegal. Y ahora que los Walpurgis estábamos de nuevo en movimiento, no iba nada mal ir prevenido.
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François Le Roux
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Pocionista Ilegal || Lvl 1
Caballeros de Walpurgis


Había lanzado aquella propuesta sabiendo perfectamente la respuesta, de alguna manera u otra terminarían encima de una cama o cualquier superficie como una masa sudorosa de cuerpos entrelazados llenos de lujuria y pasión. Mientras la besaba sentía aquella desesperación, aquellas ansias y seguramente ella por la forma en que la tomaba para besarla se daría cuenta también que pasaba algo similar conmigo. Si por fuera la hubiera hecho mía en aquella misma mesa, pero era muy improbables los gustos vouyeristas del público que quizás los mirarían con mórbida curiosidad, en fin, era claro que necesitaba la privacidad necesaria para hacerle todo lo que me apetecía, una mesa simplemente no sería suficiente. Sus palabras eran sumamente provocativas en aquel susurro sensual.

Si supiera como me hacía sentir ella… cosas innombrables sin duda pero que se las demostraría en carne propia siendo los hechos mucho mas elocuentes que las palabras. Estaba seguro que le gustaría muchísimo lo que tenía planeado para ella siendo el plan solo seguir lo que mis instintos dictaban y las peticiones que mi inagotable hedonismo requería para ser satisfecho. Sentí sus dientes sobre la oreja, si, seguro ella recordaba mi deleite en el placer del sexo duro, de la perfecta combinación del dolor y el placer en un acto de deliciosa perversión, si, y lo mejor de todo era que a ella también le gustaba.

Subimos con rapidez a la habitación y los actos de la medimaga no se hicieron esperar, solo le tomó un segundo en el que la puerta fue cerrada para empujarme hacia la cama y treparse encima mío, una postura que me encantaba. De inmediato la llené de besos febriles y apasionados, devorando aquellos labios y la piel de su cuello ahora con total libertad introduciendo mi lengua dispuesta a jugar con la de ella creando una fricción exquisita tomándome apenas fracciones de segundo para retomar un poco el aliento y seguir con la delirante faena. Mordía su cuello para luego lamerlo como tratando de mitigar el dolor solo para repetir aquello una vez mas, quería que delirara de placer.

-Y yo solo quería privacidad para hacerte mía cuanto antes…ya me conoces, soy un impaciente-

Le susurré al oído sonriendo, mordiendo el lóbulo de su oreja atrapándolo para luego jalar ligeramente hacia abajo mientras me sentaba aún teniéndola sobre mi, sentada también. Le arrancaría aquella maldita capa que se interponía entre su piel y las caricias que ansiaba darle. Ahora quedaba menos ropa pero mis manos ya recorrían su cuerpo, la deliciosa extensión de sus piernas y muslos, la perfecta curvatura de su culo tomándolo con ambas manos para acariciar sus caderas y cintura subiendo luego por su abdomen quitándole con desesperación aquella prenda que separaba mis labios de esos pechos perfectos. Llevé las manos hacia su trasero subiendo traviesamente con mis dedos, jugando al subir en la hendidura de su espalda para quitarle el brassiere de aquella minúscula lencería que llevaba puesta.

-Creo que tengo muchas cosas que pueden interesarte chérie, por lo pronto te daré todo lo que me pidas-

Dije sonriendo mirándola fijamente para poder finalmente atrapar uno de sus pezones con mis labios y jugar con el con mi lengua, mordiéndolo y lamiéndolo. Hice lo mismo con su otro pecho, jugando con el como me apeteciera. Cambie de posición haciendo que ahora yo estuviera sobre ella, sin perder tiempo me perdí en sus labios bajando por su cuello, ahora bajando por sus pechos, bajando por su vientre llegando así hasta su entrepierna. Lo único que separaba de su sexo eran los encajes y la seda de la minúscula pantaleta que traía puesta. Lleve mis dedos y labios a esa zona para excitarla como nunca esquivando aquella prenda para poder besar su intimidad y jugar con cada uno de los pliegues de su monte de venus. Dejaría que el momento creciera en mayor intensidad si es que era posible y esperaba que ella me sorprendiera como siempre sabía hacerlo.
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Zoey Lavoiser
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Medimaga en Howgarts / Lvl 1
Caballeros de Walpurgis
Normalmente, era fácil dejarse llevar. Estaba tan acostumbrada a ello que no me resultaba demasiado complicado. Dejé que él terminara de quitarme la capa, las pocas piezas de ropa que llevaba encima y que se deleitara tumbándome boca arriba en la cama, terminando de quitarme el sujetador y jugueteando con mis pechos. Me encantaba, simplemente me fascinaba el hecho de que el tomara la iniciativa, el control, para que yo no tuviera que pensar en nada y, simplemente, dejara la mente en blanco. Lo necesitaba, era muy urgente, para olvidarme de todo, de Aspros, de Karlov...necesitaba que alguien me ayudara y ese alguien era François. Lo que él ganaba a cambio tampoco estaba nada mal, no era por echarme flores, pero la cama se me solía dar bastante bien. Unos cuantos años de experiencia lo confirmaban.

Pasé a la acción para casi arrancarle la camisa que llevaba, quería disfrutar de aquel torso desnudo y atlético, que podía abarcarme sin hacerme daño, que tantas noches había echado en falta. Era suave y varonil, justo como a mi me gustaba. No cambiaba en cada encuentro, y eso era algo que agradecía, ni mucho menos me aburría. Por eso sabía que no me equivocaba al llamarle.

Empecé a gemir en cuanto note sus labios en mis pechos, cerrando los ojos, aferrándome con fuerza a su dura espalda. Cuando pasó directamente a mi entrepierna, no pude evitar suspirar y clavar mis uñas en su espalda, arañándola seguidamente, mientras la recorría de arriba a abajo y me incorporaba un poco para morder con suavidad su hombro. Debía de estar acostumbrado a mis mordidas y a mis arañazos, siempre que tenía ocasión de hacerlos me ponía a ello con rapidez, no había nada que me gustara más. Al igual que no me gustaba gritar, prefería llenarme la boca con su piel, marcando su cuello después de su hombro, haciendo que parara de jugar con mi entrepierna por unos momentos, mientras le miraba fijamente con aquella sonrisa traviesa y la mirada ahogada por el deseo.

-Lo que yo quiera...repetí, deleitándome en mis palabras, sin dejar de arañar su espalda y mordiéndome suavemente el labio inferior-eso me gusta...me gusta mucho como suena porque...no habrás pensado que te he llamado solo para el sexo?-le pregunté, juguetona, mientras me incorporaba un poco de la cama para susurrarle al oído-Eso era solo una parte del plan.

Justo después, me las ingenié para que nos giráramos y yo pudiese colocarme encima de él. Me incorporé un poco, quedando sentada sobre él, dejando que disfrutara de la visión de mi pecho desnudo, más bien de mi cuerpo casi al descubierto de no ser por mantener aún la parte inferior de mi conjunto de lencería de color lila. Me sacudí un poco el pelo hacia atrás, para airearme, tratando de tomar algo de oxígeno que, sin duda, después iba a acabar perdiendo.

-Me gusta la idea de que quieras matarme de placer. Pero antes...-sonreí casi con malicia, mientras volvía a inclinarme hacia él, bajando hasta desabrochar su pantalón, sintiendo cada vez más cerca su miembro cada vez más excitado, pero sin querer liberarlo todavía. Demasiado pronto para mi gusto-no has contado con que a mí también me apetece torturarte un rato .

Terminé de bajar su pantalón para tomar su miembro entre mis manos, aún por encima de su ropa interior, apretándolo para sentir algo más su dureza, notando que aquello lo torturaba un poco más, era mucho más divertido cuando retrasaba el momento, cuando me gustaba hacer explotar a quién tuviera delante antes de permitirle ir más allá. Después de pasar un rato masajeando su miembro disfrutando de su sensación, volví a inclinarme para besar sus labios con una pasión que no me apetecía ocultar.

-Me apetecía jugar contigo...antes de que pudiésemos hablar de negocios.-le susurré, mientras mordía suavemente su labio inferior-te necesito. Y me eres útil para muchas cosas interesantes.
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François Le Roux
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Pocionista Ilegal || Lvl 1
Caballeros de Walpurgis

Si, estaba disfrutando cada momento de aquella nueva sesión con ella, y es que con ese cuerpo y su increíble belleza era imposible no hacerlo. Me había arrancado la camisa y yo había ido en un delicioso trayecto de besos, mordidas y lamidas que habían empezado en sus pechos perfectos e ido bajando hasta llegar a su entrepierna para besar y jugar con su sexo. Me encantaba darle aquel placer.

Estaba tan excitado que mi respiración aumentó rápidamente, mas la experiencia y las noches con ella me habían enseñado que ese sería tan solo el principio, y así llevé mis labios hasta su sexo nuevamente y después la lengua, recorriendo la naciente humedad de su punto más sensible, haciéndolo con mucha delicadeza solo en un primer momento y de manera juguetona aunque aumenté la presión con que lo hacía poco después dando mas intensidad y coloqué mis manos en sus pechos mientras lo hacía.

Seguí moviendo mi lengua, sintiendo su sabor y la calidez de su sexo hasta que me sentí su exquisita mordida sobre los hombros con esa precisa cantidad de fuerza que ella sabía que me gustaba, por lo menos al inicio ya que mas adelante controlarse o restringirse en lo que pretendían y lo que harían sería una tarea imposible. Sentí el vendaval de arañazos sobre mi espalda, sensación que hacía mucho mas placentera el conjunto de cosas en el que me estaba ocupando en ese momento, como el sentir su humedad sobre mis labios y lengua y seguir dándole placer. Una última mordida en el hombro con mas fuerza hizo que la mirara fijamente y sonriéndole, liberando mis labios de aquel delicioso sector.

Subí todavía encima de ella para volver a besar apasionadamente sus labios después que ella me había dicho aquellas palabras en un susurro al oído, tiempo en el cual besé su cuello con necesidad de sentir su piel y el cautivante aroma que se desprendía de ella.

-Si, lo que quieras… espero con ansias ver que es lo que está en tus planes, pero sea lo que sea puedes contar conmigo chérie-

Le dije acariciando sus pechos y haciendo que mis dedos jueguen con sus pezones atrapándolos. Pero de pronto un movimiento inesperado hizo que las posturas regresaran a como estuvieron en un inicio, ella encima mío como una visión erótica sin igual, una maldita diosa sexual sentada encima a la espera que la haga mía en ese mismo momento, es mas, estaba a punto de actuar cuando la malicia de sus palabras me hizo sonreír lleno de lujuria para luego ver como era que se acomodaba todavía sobre mi para bajarme el pantalón y tomar mi miembro para jugar con el masturbándome.

Si, de verdad era una tortura exquisita a la que ella me sometía, teniendo el control en ese momento. Ella sentiría que me encontraba ya completamente excitado y listo para ella y ese era precisamente el efecto que siempre terminaba de causar en mí. Nos besamos nuevamente mordiéndonos los labios

-No se tú chérie, pero yo planeo jugar por mucho tiempo mas contigo y muchas veces mas…- le dije mientras la tomaba por las caderas sacándole lentamente la última pieza de la ropa interior que traía puesta besando nuevamente su sexo. –Podemos hablar de negocios y de lo quieras, pero después, ahora tengo otras cosas en mente- le susurré con la misma sensualidad con la que yo lo había hecho. Terminé de desvestirme y retomé la cercanía con ella, pasando mis dedos por su sexo, jugando con su clítoris para después besarla en aquella zona, lamiendo su monte de venus a la ves que le dejaría escoger la postura de su preferencia, después de todo ya irían improvisando según sus gustos.
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