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Encuentros; Lycorice =D
Topic Started: Jun 8 2011, 01:04 AM (206 Views)
Anne Den Adel
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Disque Escritora. Dueña del ¨Pussy Sugar Bar¨ / Lvl 1
Magos
30 de junio, Taberna ¨El ahorcado¨

Si la noche anterior no hubiese sido tan demoledora bien hubiese podido terminar en la cama con algun desconocido y haber disfrutado del mas grande placer sexual jamas experimentado pero lamentablemente el bar le absorbia demasiado tiempo que solamente podia fantasear con las noches asi. La noche habia llegado hacia unas horas antes, el calido viento londinense le ponia la piel de gallina a la alemana, pues el calor que siempre emitia era siempre mucho menor al de aquella noche, sin lugar a dudas una bastante especial y extraña. Anne habia salido de su bar para poder distraerse y de hecho se sintio un poco culpable por haber tenido que volver a dejar a Joe de encargado, sabia que lo molestaba a sobremanera ser tratado asi como esclavo en sus exactas palabras pero ella simplemente se lo pidio como un favor mas a la cuenta por pagar. Es decir ella tambien le habia hecho un par de favores mucho mas valiosos si se ponian a pensarlo ambos pero no era la intencion de Anne hacerselo ver al guardia.

La taberna ¨El ahorcado¨ era un lugar muggle que según le habian dicho era de lo peor que habia en toda Inglaterra, Anne esceptica ante tales criticas decició ir a comprobar con sus propios ojos lo que sus clientes muggles iban y decian. Sonrio al recordar todos los comentarios fuera de tono de los hombres que frecuentaban su bar y mejor prosiguió con encontrar el lugar, nada en el mundo le asustaba y mucho menos un sucio y simplón bar lleno de miserables borrachos que gastaban todo su sueldo en bebida y mujeres. La perfecta sociedad hoy en dia, pero que va! Eso ni le iba ni le venia a la alemana, lo mejor era dedicarse a buscar con cautela aquel lugar y entrar. Estaria expectante a las sorpresas que recibiria en la noche, pues habia salido de casa con esa mentalidad y se iria realmente decepcionada si nada interesante y emocionante salia de todas las habladurias del recinto.

El atuendo que llevaba era de lo mas normal, una playera a rayas de bajo de una chaqueta de cuero ligera con unos jeans y un par de botas, lo mas simple y vano del mundo, si queria mezclarse con los muggles debia parecer uno y a su pensar su vestuario era el mas adecuado según el clima y la ocasión. Caminaba con gran porte y poder que todo aquel que le miraba quedaba absolutamente anonadado con la arrebatadora prescencia de Anne, sonreia y movia sus caderas con singular alegria, tenia la esperanza que todo resultara bien y poderse divertir como era debido, no le habia casi obligado a su guardia para nada.

Despues de caminar por un largo tiempo, al fin encontro a la bendita taberna, de verdad lucia bastante mal y ese hedor tipico de los ebrios ingleses llegaba a molestar a veces pero la costumbre podia mas y simplemente abrio la puerta del lugar y se dio paso a entrar, observando con sumo desden y detenimiento todo a su paso. Le gustaba causar revuelo entre los presentes y asi lo habia hecho, muchos hombres estaban babeando por ella y eso le elevaba el ego por los aires. Pero de pronto un hombre se plantó con seguridad frente a ella y la quiso tomar de la cintura, el asqueroso olor a podrido del tipo hizo que a Anne se le revolviera el estomago. Pensó en tomar su varita y cortarle su hombría en mil pedazos con un simple diffindo pero no queria rebrantar la ley y que por eso la llevaran a Azkaban ,eso seria el colmo de colmos. Ser arrestada por darle su merecido a un imbecil.

-¿Podrias hacerte a un lado maldito bastardo? Tengo prisa…- mencionó la alemana haciendo alarde de su gran altura y fuerza. Si bien habia aprendido a darle su merecido a hombres como ese, si seguia tocandole una vez mas no sabia con exactitud como terminaria aquel tipejo, lo mas seguro que desnudo y humillado frente a la taberna por una mujer. Eso era mucho mas placentero. Ignoró por completo a todos los demas asistentes tanto que no notó que alguien le observaba a lo lejos.
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Lycorice Bones
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Auror de Choque 2º | Lvl 1
Aurores
- Steve, una ronda - la voz de seda de la hermosa mujer se había elevado sobre las mesas, el squib gruñó como toda respuesta. Lycorice ya había tenido un encontronazo de frente con él cuando habían estado investigando reuniones de magos tenebrosos en la zona, pero nada que no hubiese arreglado de nuevo dejarle un par de galeones o libras esterlinas como cambio por sus bebidas.

Era una vez más su día libre y había decidido salir de la rutina. El Valle de Godric no era precisamente uno de esos sitios que solía frecuentar pero como al levantarse de su largo sueño (ya iba cayendo la noche) lo primero que había visto era un juego del "Ahorcado" en un antiguo número del Profeta en la sección familiar. La palabra le había encendido el bombillito y se había dicho a si misma que la idea no estaba mala.

El cambio de horas tras 4 años la estaba matando, le costaba muchísimo despertarse temprano y comúnmente en las noches se hallaba completamente despierta y llena de energías. Se había puesto de pie, tomado un baño con agua de Jazmín como ya era costumbre en ella, había devorado un plato de cereal, cepillado los dientes, peinado y vestido.

Usando simplemente un hechizo de aparición había llegado a un callejón trasero cercano a la taberna. No había sido difícil hallarla por su deprimente estado y su apestoso olor que llegaba a varias cuadras a la redonda. Las personas de sociedad evitaban la zona mientras los muggles más decadentes se adentraban a la misma con apremio. Alcohol barato y una que otra riña cada noche, el lugar perfecto para descansar el alma de los miserables. Qué hacia ella allí? No lo sabía, como solía ser todo en su vida, había sido un simple impulso.

Steve había sido el primero en notarla cuando se había deslizado aprovechando la puerta entre abierta. Habían pasado varios años pero el hombre parecía no olvidar una cara y se había puesto algo tenso - Estoy por diversión, nada oficial - le había dicho acercándose a la barra y haciéndole un gesto para que sirviera la primer bebida.

Como buena dama en un bar lleno de hombres con vidas miserables, perdedores todos, había llamado inmediata atención. Los había dejado hablarle, proponerle, y se había decidido por un par de gemelos. Eran escoceses, fornidos, altos, atléticos, de cabellos rubios ondulados y ojos azules. Estaban allí de paso por su trabajo como camioneros, y otros compañeros de labor les habían hablado de la taberna, para ellos estaba bastante bien y Lycorice no se quejaba de que hubiesen hecho aquella selección entre otras que podría ofrecer el pueblo.

Pasó media hora jugueteando y coqueteándoles, protegida de los demás por la fuerte presencia de ambos dioses nórdicos. Reía a sus historias aunque estas no tuvieran encanto alguno, tanteando terrenos. Sabía que con solo ofrecerse ellos aceptarían pero le gustaba el juego de la conquista que le ofrecían y el desdén de otros hombres allí presentes.

Notó como su centro de atención se deshacía ante la presencia de alguien más, se incorporó un poco y observó a la recién llegada, su actitud de diosa prepotente le atrajo de inmediato, le daba todo el beneficio a robarle su spotlight de aquella manera, era hermosa. Tenía rasgos fuertes, no ingleses, apenas un poco más baja que ella y de facciones angelicales aún por debajo de aquella expresión de rudeza. La observó con curiosidad cuando fue detenido por un asqueroso y corpulento hombre, sabía que estaba necesitado de acción porque los gemelos le habían arrebatado la posibilidad de coquetear con ella, aunque no sabía de donde le venía si quiera la idea de que podía hacer tal cosa con aquella asquerosa presencia.

Lycorice sonrió al verla reaccionar con tal brusquedad, parecía dispuesta a darle una paliza al tipo, sería algo digno de ver aunque... la hermosa mujer se disculpó un instante con los jóvenes, había encontrado algo mejor con lo que entretenerse, ya se estaba cansando de las historias de carretera de ellos. Se abrió paso entre la multitud de espectadores que esperaban a ver si el tipo se forzaba contra Anne o si ella le quitaba la hombría por atrevida, y llegó justo cuando el grandote iba a ponerle mano al parecer agarrándola por los cabellos o algo.

- Querida, que falta de modales son esos - le dijo en su marcado tono inglés. Miró al hombre de forma amenazante, ella si era capaz de quitarle la hombría de por vida. Meneó su cartera como indicándole que se alejara aunque el hombre no lo hizo, era lógico, un montón de hombres y aquel par de delgadas chicas bonitas, qué amenaza podían sentir en su dominio? Lycorice le sonrió de forma cómplice a Anne y se acercó a ella rompiendo todo límite entre ambas, la rodeó por la cintura con el brazo en el que llevaba la cartera y con la mano libre le atrajo la cabeza besándola directamente en los labios, haciendo presión con sus extremidades para impedirle que se moviera.

Sintió la euforia apoderarse de su cuerpo mientras su aroma a Jazmín se hacía amargo a causa del ambiente en que se encontraban. Había aprovechado que la joven había estado pendiente del hombre para hacer su movimiento, forzándose con su lengua en su boca y arrebatando aquel beso sin piedad alguna. Se alejó al fin y observó al rededor, los hombres habían regresado a sus labores solo mirándolas con curiosidad, allí no les quedaba mucho que hacer, aunque algunos aún parecían dispuestos a encontrarles el lado, quizá.

- Hola preciosa, te estaba esperando - le dijo regalándole un sonrisa arrebatadora y coqueta, mostrando un perfil altivo y sin temor a repercusiones, todo era bienvenido después de haberse hecho a aquel beso. La alemana era mucho más hermosa de frente y Lycorice la recorrió con la mirada de una forma lasciva, si, le gustaba bastante lo que veía.
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Anne Den Adel
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Disque Escritora. Dueña del ¨Pussy Sugar Bar¨ / Lvl 1
Magos
Ya se estaba cansando de que todos los hombres quisieran de ella lo mismo, detestaba como la miraban esos ojos lascivos y llenos de lujuria que son el hecho de presenciarlos le daba tanto asco que si ella no fuera una dama, seguramente hubiese vomitado ahí mismo. Su paciencia se estaba agotando y el humor tranquilo que poseía aquella noche seria evaporado con el fuerte puñetazo que le Daria al infeliz si no se quitaba de su camino. Ahora entendió todos los comentarios acerca de esa sucia taberna, el ambiente insalubre y asqueroso se lo daban los asistentes ebrios y no satisfechos que simplemente deseaban borrar su miserable existencia tras botellas del alcohol. Patéticos ellos pero mas patética ella por haber aceptado ir, se lo habían sugerido hace algún tiempo y ahora el arrepentimiento había llegado. Puso su mano sobre su frente bajando la cabeza decepcionada de la noche que viviría que no era para nada un sueño o algo similar.

Escuchaba a lo lejos las risas de los hombres que acompañaban al tipejo que Anne tenia enfrente, sentía que la estaban desnudando con la mirada y haciéndole Merlín sabe que cosas, pero eso solo pasaría dentro de su putrefactamente ya que si alguno se atrevía a siquiera rozarle el cabello no se detendría en cortarles la hombría de un solo tajo y dársela de comer a los perros. Ese era el mejor final para engendros como esos que solo vivían para atormentar a la gente del lugar. Pobres idiotas que no tenían alguna otra forma de malgastar su tiempo. Que podía esperar si se trataba del valle de Godric, poblado hasta el tope de la plaga que se hacían llamar muggles. Según sabia alardeaban de una civilidad propia y de un pensamiento bastante avanzado para cualquier clase de animal. Anne nunca había tenido problemas con la sangre ni mucho menos pero el ver a ejemplares como esos no estaba 100% segura de mantener esa visión acerca de ellos.

-Ven muñeca, acércate no te haré daño, la pasaremos muy bien ¿acaso no te gusta lo que ves?- mencionó el tipo tocándose de una manera sucia y lasciva sus genitales mientras los otros reían de lo lindo ante aquella impura imagen. Anne simplemente quitó al sujeto de su camino empujándolo fuertemente pero no se percató que alguien ya se había levantado del asiento para defenderla o más bien para acallar ciertas bocas que no dejaban de decir sandeces.

Y de pronto solo sintió un brazo delicado y con un delicioso aroma rodearla, atraerla hacia donde estaba y solo sintió los suaves labios de una misteriosa mujer de cabello corto que la envolvían en un vórtice de placer que difícilmente olvidaría. Se dejo aprisionar por la mujer y simple le correspondió, jugando con su lengua, deseando conocerle aun más profundo y saber como un mínimo cual era su nombre o por lo menos que era lo que estaba haciendo en ese asqueroso lugar. Después de aquel beso no supo como reaccionar, la inminente fuerza que le había dado a su puño preparado se había desvanecido por completo, aquel beso la había dejado en un éxtasis que pocas veces había sentido y por primera vez volvió a desear mucho mas.

-Con esa bienvenida, prefiero ser la más descortés de todas las mujeres- enseguida entendió o quiso entender que la mujer había hecho tal cosa para salvarle el trasero de un posible aprieto ya que si ella hubiese seguido con el plan original, ella simplemente le había estrellado el puño en el rostro y los ¨amigos¨ del hombre le hubiesen tomado por la fuerza y ahí hubiese terminado todo. Tenia que agradecerle con una copa o ¿Por qué no? Con una noche en la cama por tanta amabilidad de su parte, después de todo la noche no estaba tan peor.

Ahora llegó el turno de la alemana, le tomó de la cintura y las obligó común empujoncito a que emprendiera el camino directo a la barra, solo así podía evitar las interrupciones molestas de hombres borrachos. Sintió como las miradas se dirigían hacia ellas y los murmullos que no podían esconder.

-Parece que los hemos dejado anonadados, Anne Den Adel, un absoluto placer- menciono enfatizando en el absoluto placer que efectivamente había sentido.
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Lycorice Bones
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Auror de Choque 2º | Lvl 1
Aurores
El beso había sido correspondido, y la impertinencia se volvió en aventura de dos. La sonrisa de la joven la hizo saber que el paso había sido el apropiado. Se olvidó por entero de los gemelos para dedicarse a su nueva acompañante de aquel día de descanso. La reacción de la joven se le hizo exquisita hasta el punto en que deseaba verla mucho más, pero guardó su distancia, el juego apenas comenzaba y la otra chica se había entregado de lleno y al primer intento. Casi había deseado que la hubiese abofeteado pero sus expresiones hacían fácil de cambiar las decisiones del momento.

Escuchó su fuerte acento alemán mientras la observaba de pies a cabeza con evidente descaro. Se le hacía conocida, algo en ella... pero no lograba dar pie con bola por lo que dejó que el pensamiento se escapara.

Se dejó llevar hacia la barra atravesando media taberna en el proceso. La mirada de Steve seguía sus pasos, ella simplemente sonrió. Que no se le quejara luego, sus gustos sexuales eran cosa suya pero por otro lado le había salvado el lugar de una pelea segura que destruiría todo a su paso.

Den Adel, el apellido hizo eco en su mente y sus recuerdos, por supuesto solo podía venírsele los de la familia Den Adel del mundo mágico, era ella algo de Johan Del Adel, de ser así aquello se hacía mucho más divertido. Sería sencillísimo saber si la joven era bruja o no - Steve - anunció y se giró hacia la alemana, si Steve le conocia y su fama era correcta le llevaría un whisky de fuego -Espero sea un par de whiskies de fuego. Lycorice Bones, el placer es mío sin lugar a dudas - se relamió los labios con total descaro - Espero sea una de tus bebidas favoritas - el punto estaba tendido, aunque por supuesto, siempre podría hacerse la interesante aun siendo mortal y pretender que conocía la bebida -El Profeta anuncia lluvia de sapos este fin de semana, vives aquí en el Valle de Godric? - ya estaba, escena de reconocimiento completada.

Den Adel, como todas las familias de sangre limpia, era bastante común conocerse unos a otros, después de todo de una u otra manera siempre terminaban relacionados. Sin embargo, a Den Adel no le conocía por relación familiar, aunque una de sus tías estaba casada con un primo de los Den Adel, una línea de tres generaciones de diferencia.... casi se podía decir que no eran nada. Pero aquel hombre... quién podía olvidar su rostro de muñeca de porcelana? el semiveelito... un recuerdo gracioso de muchísimos años atrás se le vino a la mente y no pudo impedirse sonreír de nuevo, una sonrisa terriblemente traviesa que a Steve no le gustó nada.

- Sus bebidas - carraspeó el hombre dejando tal como esperado un par de vasos con whisky de fuego - compórtate Lycorice! - le regañó como un padre regañando a un crio.

- Steve, es una taberna asquerosa llena de asquerosos seres borrachos, qué demonios me pides que me comporte? - no es que Den Adel fuera una menor o algo así, que bien madurita y formada que se veía.

Hablando de madurita y formada. Lycorice se encontró recorriendo con la vista cada curva que la ajustada ropa le permitía disfrutar - Supongo que no venias a pedir direcciones dentro de este lugar, pequeña, o me equivoco? algo que pueda hacer para darte un poco de esa adrenalina que buscas? - su mano avanzó hacia los bellísimos cabellos de la joven y los arregló detrás de su oreja dejando que notase como la desnudaba con la vista sin pudor alguno. El deseo estaba implantado y si no se había cortado con su introducción no lo haría con lo que quería después de allí.

Se preguntaba qué tal sería Anne en la cama, lograría seguirle el ritmo o al notar los gustos de la bruja se iría asustada como sacerdotisa virgen?
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Anne Den Adel
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Disque Escritora. Dueña del ¨Pussy Sugar Bar¨ / Lvl 1
Magos
Era tan abstracto el rumbo del destino que simplemente solo aquel que pudiese tener control del espacio/tiempo podría afectarlo, siempre y cuando este no fuera tan pelotudo y terco. Le gustaba el giro tan drástico que habia dado su noche, ya no tenia que preocuparse por tener que patear el asqueroso culo del tipo que la veía impio y lujurioso.

De alguna manera se sintió como una princesa, al ser rescatada por una princesa de notable belleza de un sucio y malnacido dragon. Su imaginación volo cuando aquella mujer clavo sus ojos en su mirada gris. No era partidaria de las noches locas en compañía de mujeres pero con Cassandra aprendió a que eso no era tan descabellado. Esa mujer tenia unos labios tan perfectamente bien delineados y un par de orbes que la hacían querer sumergirse en un mundo donde solo ella la pudiese conocer y no salir de ahí hasta que ella misma la sacara de ahí. Ciertamente ella habia llegado al lugar de incognita, nadie sabia de su naturaleza mágica y de lo que era capaz de hacer si resultaba ofendida.

Arqueó una ceja al escuchar decir a la asombrosa mujer que le sirviese un par de whiskeys de fuego, eso solo habia sido un dato muy importante y bastante reconfortante. No tenia que fingir si de pronto se le escapaba algún comentario acerca de la Londres mágica y sus alrededores, sin embargo no debía ser tan confiada ya que eso le habia traido ciertos problemas en ocasiones anteriores y por su bien era mejor desviar un poco la platica hacia algo mucho mas informal, como por ejemplo en la preciosa noche que posiblemente pasaría con Lycorice a su lado.

Anne solo sonrio ante los reproches que le decía el barman a su acompañante, por lo que podía ver ella era un cliente frecuente en aquel lugar, le extrañaba a decir verdad ya que una mujer de extrema belleza como lo era ella siempre era punto clave en una discusión de ebrios o mas bien motivo eternas peleas machistas y trogloditas. Bebió tranquilamente del whiskey y luego postró su mirada hacia ella, le gustaba lo que veía y mucho, tenia algo que simplemente mantenía fijos sus ojos en ella sin importarle todo cuanto hubiera alrededor.

La pareció bastante gracioso el comentario previo de Lycorice y solamente dejo salir una sonora carcajada, la observó detenidamente y con un dejo de puntiagudo sarcasmo se limitó a contestar:

-Si, estoy perdida y no sé donde estoy, he venido a preguntar indicaciones pero creo que solo tú me has querido ayudar de verdad- Insolente y bastante provocativa sonaba Anne con cada una de las palabras que le dirigía a la auror. Jugaba sutilmente con su vaso mientras le sonreía descaradamente y se dejaba acariciar por ella, lograba sentir que la estaba desnudando por completo con esa poderosa e enigmática mirada que poseía. Definitivamente algo le decía que muy pronto ella estaría en su cama ¨repartiendole indicaciones¨ a diestra y siniestra y ella estaba mas que preparada para toda clase de avisos.

- y bien…¿me ayudaras a volver a casa, Lycorice?- preguntó maliciosamente, sabia la respuesta que le daría la auror pero aun asi quería escucharla decir de sus propios labios para no hacerse alguna idea errónea sobre la magnifica velada que pasaría junto a ella.
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Lycorice Bones
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Auror de Choque 2º | Lvl 1
Aurores
La sonrisa que Lycorice le ofreció a Anne fue arrebatadora y tentadora, la de una succubus a punto de arremeter contra su víctima. Pasó uno de sus brazos por detrás de la chica y la atrajo hacia ella bruscamente para pegarla lo más posible a su cuerpo - te llevaré al infierno en el camino, preciosa - su voz como la seda fluyó directamente al oído de la bruja antes de morderle el lóbulo de la oreja y halarlo un poco hacia abajo con los dientes.

Se separó solo un poco para verla directamente a los ojos - te gustan las aventuras? - soltó una risilla y la besó de una manera atrevida sujetándole los cabellos para imprimir más fuerza en el descarado y apasionado beso. Había pasado ya un tiempo desde la última vez que había besado a una mujer y se le apetecía tan delicioso. Aquellos labios suaves, el perfume de su piel, la suavidad de sus cabellos, las curvas de su cuerpo.

Silbidos lujuriosos de los hombres alrededor de ellas no se demoraron en escucharse pidiendo más de aquel show lésbico. El típico deseo húmedo de tantos hombres. Lycorice sonrió y se separó de la hermosa alemana acariciándole el perfil del rostro una vez más.

- Es evidente que aquí seríamos menos que un show barato, aunque a decir verdad en este momento me importa nada en donde te tome, solo quiero desnudarte y devorar todo tu cuerpo - le dijo acercándosele al oído mientras una de sus manos se paseaba sobre la chaqueta y se detenía sobre uno de sus senos acariciándolo y presionando sobre las ropas, su aroma a Jazmín invadiendo el espacio de ambas.

Le tomó de una de las muñecas mientras bebía si whisky de un solo golpe hasta el fondo y dejaba un par de knuts sobre la barra, monedas que Steve se apresuró a recoger y guardar - La trastienda - le dijo al hombre de manera ruda agarrándole por el brazo más fuerte de lo que se podía esperar de ella. El squibb parecía renuente a la petición, ella le habló de manera severa pero sin perder su compostura viéndose así más intimidante aún - dame la maldita llave y no reportaré que estás vendiendo sangre de unicornio - Steve trató de negarse a la acusación pero Lycorice apretó aún más - sabes que es ilegal, Steve, por qué crees que paso tanto tiempo en este putrefacto lugar? no será por la buena compañía, no? - sonrió y su sonrisa de suficiencia hizo que el hombre lanzara un bufido de molestia sacando un manojo de llaves antiguas de su cintura y entregándole una que se notaba más nueva que las demás - buen chico -

Se dio media vuelta y se llevó a la joven den Adel consigo. Atravesó las puertas que daban hacia las bodegas de la taberna para luego girar abruptamente entre barriles de alcohol para detenerse en un pasillo sin salida cubierto por una pared llena de botellas de vino muggle.

Soltó al fin la mano de Anne y sacó de su bolso su varita de madera de mandrágora tocando tres botellas en diferente orden - como entrando al callejón Diagon, muy poco original el tonto - masculló - y aún no cambia la combinación - denotando que ya había estado allí antes, y era verdad, había estado en labor hace un tiempo atrás y de hecho habían sido ellos los que habían puesto el hechizo sobre la puerta para impedir al squibb acceder a aquel inventario mientras decidían qué hacer con el. Con un sonido ahogado la repisa desapareció a través de la pared lateral dejando ver una puerta de plata lisa con una sola abolladura - los mejores licores están en este refugio, los mejores e ilegales - dijo con una sonrisa de triunfo sin revelar más de lo debido.

Abrió la puerta usando la llave que había pedido del barman y esta se abrió liberando presión. Botellas y barriles de todo tipo se alineaban en un tremendo orden que en nada se parecía al desorden que había en el resto de la taberna. En un rincón había un desordenado colchón con sabanas mugrosas y rastros de comida que ya estaban cubiertos por bichos y moho - Que asco - dijo agitando la varita una vez más - Fregotego - la magia era tan simple y exquisita.

El lugar y el colchón en general quedaron como nuevos - Ven aquí preciosa, acércate. Viniste a un asqueroso lugar y esta es la mejor suite que puedo ofrecerte, mejor que hacerlo en los baños, te lo aseguro - para impedir cualquier movimiento en falso de la chica o que quizá pretendiera retractarse de los deseos que ya había implantado en su ser, Lycorice la tomó del cuello enterrando sus uñas en su suave piel atrayéndola hacia ella, notando que era apenas un poco más baja que ella.

La lanzó con brusquedad sobre el colchón mientras escuchaba la puerta mágica cerrarse de nuevo. Dejó caer su bolso en algún lugar y se puso sobre ella acariciándole el muslo por encima del apretado pantalón y apuntándole con la varita sobre el pecho - dime encanto, que posición prefieres, dominar o ser dominada - respiró sonriendo una vez más de una forma traviesa y lujuriosa - y... te desnudarás para mí o... prefieres que te desnude? - deseaba devorarle la piel a besos y toda aquella ropa era un simple estorbo.
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Anne Den Adel
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Disque Escritora. Dueña del ¨Pussy Sugar Bar¨ / Lvl 1
Magos
La bella alemána no dejaba de mirarle como boba ante los encantadores desplantes de la auror. No sabia realmente como actuar cuando una persona de su categoría le hubiese coqueteado de la forma tan descarada y sublime como lo habia hecho aquella enigmática mujer. La voz de ella tenia un cierto grado de sensualidad permanente que aun y cuando sonara muy amenazante –como lo estaba siendo con el pobre y viejo barman- podía doblegar a las personas a hacer lo que quisiese sin hacer demasiado esfuerzo. Jamás se imaginó que una sola persona tuviera dicho encanto pero ahora que ella misma la habia visto – y tocado- toda duda acerca de la existencia de ese ser ya se habia despejado por completo.

Ella se llevó una muy agradable sorpresa cuando los finos y atrayentes labios de Lycorice se posaron en los de ella en una forma bastante desinhibida. -Demonios! Besa como los mismo angeles- pensó la alemana mientras sentía la lengua de la auror jugar muy sucio con la de ella mientras una chispeante carga eléctrica la embargaba. Su cuerpo ardió en llamas de inmenso placer cuando hacia la parte oscura y llena de polvo del bar. Su respiración se volvia cada vez mas irregular, quería creer que estaba preparada para lo que viniese y la desesperación se hizo presente causando estragos en la mente de Anne Den Adel.

Abrió los ojos como platos escuchó decir sin precausión alguna de boca de la auror que eligiese entre ella misma desvestirse o bien apelar a su sentido común y dejar que Lycorice lo hiciera, de cualquier forma la sensación de verse en esa singular situación seguria siendo la misma.

-Vaya Lycorice! Veo que no te andas con rodeos …- dijo pausadamente y con un ligero dejo de seducción al hablar. -Pero creo que me veré en la penosa necesidad de decirte que no soy tan sumisa …como aparento- Se acercó violentamente hacia ella y luego se quedó quieta, observando con suma lentitud las curvas de su perfecto y excitante cuerpo. De inmediato de abalanzó sobre ella, tomándola de los hombros y azotándola en la pared mas cercana de la trastienda, aquel sucio y polvoriento lugar seria testigo de las mas incomprensibles perversiones que un par de mujeres podrían crear.

Ella misma fue la encargada de romper –tira por tira- aquel hermoso vestido que la auror llevaba, solo la dejó en una muy llamativa y elegante ropa interior. Anne se mordió el labio inferior dejando entre ver las sus oscuras intenciones con respecto a todo aquello. Aspiró vehemente el agradable aroma que esta desprendía, cerró los ojos para disfrutar mejor aquel suave ambiente que la habia llenado por completo. La tomó del rostro delicadamente, arqueó una ceja llena de superioridad y le arrancó uno de los besos más pasionales y llenos de lujuria que solo Anne Den Adel podía poseer.

-Esta asombrosa situación ha dado un nuevo giro ¿no es así, Bones? mencionó coqueta despegandose de ella para darle solo un breve lapso para que obtuviera aire, de nuevo se acercó peligrosamente para rozar con su lengua la comisura de los labios pertenecientes a Lycorice. Bajó su mano tentativamente para lograr evadir la ceñida pantaleta que esta llevaba puesta. Nadie se atrevia a tentar de esa forma a Anne Den Adel sin pagar por su osadia.
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Lycorice Bones
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Auror de Choque 2º | Lvl 1
Aurores
En lugar del gesto de sorpresa que el rostro de cualquier persona hubiese mostrado en aquella situación, el bellísimo rostro de muñeca de Lycorice estaba siempre adornado por una sonrisa de complacencia como si definitivamente aquella reacción fuese la que había estado esperando.

Mientras su vestido se veía hecho trizas por las mismas manos de la bruja, Lycorice pensaba que había hecho la mejor decisión de aquella noche. La alemana era fuerte sin duda y aquello satisfacía la perversa mente de la auror.

Aunque ella le sacaba muchos años a Anne aquel beso la dejó sin respiración, entregándose en él en cuerpo y alma. Sus manos paseándose descaradamente por sobre las ropas de la bruja pero sin atreverse a deshacerse de ellas deseosa de que esta llevase el dominio total. Había jugado la primera parte como un ser dominante pero ella era la sumisión personificada y disfrutaba al máximo de aquel papel.

- Y vaya giro Den Adel, uno bastante delicioso a mi parecer - sonrió de nuevo relajando los músculos de su cuerpo que se habían tensado en busca del control de sus acciones - tómame Anne, permíteme cumplir tus más oscuros deseos - le tomó por los cabellos y acercó sus labios al oído de ella, tanto que al hablar ella podía sentir el movimiento de estos sobre su oreja - y que nada te retenga preciosa, no me rompo tan fácil como aparento - la alejó de ella y le regaló una arrebatadora sonrisa de esas que sacaban de ella la mancha veela que quedaba en ella casi extinta.

Se atrevió entonces a meter sus manos debajo de la chaqueta de la bruja para deshacerse de esta mientras sus labios le recorrían el cuello entre mordiscos y besos, su lengua dibujando círculos sobre la blanca piel. Absorbía el delicioso aroma de la juvenil piel de Anne y se embriagaba en este.

Comenzó a bajar sus labios por encima de la camisa de la joven, besando encima de esta y deteniéndose en la curva de uno de sus senos besando este también repetidas veces mientras una de sus manos se aventuraba a apretar el que había quedado solitario jugando con él y pellizcándolo con descaro a pesar de la barrera doble que entre ella y este se extendía - desnúdate Anne, desnúdate - su voz era un susurro acompañado de un par de ojos grises y expresivos que parecían rogarle que cumpliera su capricho.

Ansiaba verla desnuda, tocar su piel, sentir el calor de esta contra su cuerpo, devorarla entera y ser devorada en el proceso – Dime qué deseas Anne, dime qué te arrastra a tomar el riesgo de estar aquí conmigo esta noche – la besó, un beso fugaz y tentador – te gusta jugar al lobo disfrazado de oveja? – su sonrisa se retorció divertida – déjame ser tu ovejita – su voz de seda tentando los sentidos de la joven bruja mientras sus largos dedos se colaban por debajo de la camisa recorriéndole las curvas de su cintura y atrayéndola hacia ella para besarla con descaro una vez más haciéndose con sus labios y su lengua, amenazando con devorarlos, con reventarlos, ansiosa de saborear la sangre de ella. Con tales manías y perversiones bien le quedaría a la auror ser una vampiresa en vez de una bruja, pero así era su vida y su enferma mente.
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