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| Capítulo 25 | |
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| Tweet Topic Started: Sep 2 2008, 11:58 AM (473 Views) | |
| kyatakarai | Sep 2 2008, 11:58 AM Post #1 |
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Miembro regular
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Después de años vuelvo a escribir este fic la verdad había estado muy atareada por la universidad bueno espero que les guste... Capítulo 25: ¡Hi daddy! -Entonces eso haremos ¿Te parece? – le preguntó Tetsu -Se va a sentir mal pero… está bien creo que la sorpresa será más grande – respondió Kyana -Entonces dentro de estos días estoy en tu casa para terminar de coordinar todo -Ok ¡Nos vemos! -¡Cuídate! Kyana cortó la llamada, a pesar de las animosas palabras de su amigo, tenía cierto cargo de conciencia que la hacía sentirse mal - ¡Vamos, sólo es una sorpresa! – se dijo confortándose ella misma. Luego miró el calendario cercano a ella, faltaban pocos días para que todo ocurriera. La noticia de que Francis volvía a Londres había ensombrecido el ánimo en la casa, Kyana había hablado, rogado pero parecía ser que nada cambiaría la opinión de su amiga, ni siquiera el haberle contado sobre la “sorpresa” había ayudado. Francis se iría antes de la última semana de enero -Sabes que no tengo nada que hacer aquí, ¡Y mucho menos ese día! – con aquellas palabras había acabado la conversación El ánimo de Kyana iba decayendo aún más mientras pasaba los días, era verdad que Christina se quedaría, sin embargo ella se había acostumbrado tanto a la convivencia de las tres; ahora, ni siquiera Hyde podía sacarla de su desconsuelo, las palabras de él quedaban suspendidas en el aire. Tetsu junto con Ken, llegaron un día a la casa y junto con Kya comenzaron a acordar todo lo relevante para fines de enero -¿Son muchas cosas no creen? – dijo ella revisando una lista -¿Cómo puedes decir eso tratándose de la persona a quien amas? – dijo Tetsu fingiendo ofensa -Lo siento… lo que pasa es que últimamente mi cabeza para en otro lado. ¡Bien! – dijo más para ella misma que para los hombres frente a ella, intentando darse ánimos – yo me encargaré de eso, hoy mismo voy a comprar las cosas que me faltan, ustedes encárguense de esto – dijo cogiendo un lapicero y marcando algunas cosas de la lista Luego de que hubo quedado todo decidido, Ken y Tetsu se fueron. A los pocos minutos, Kyana salió de su casa. Ese día sus dos amigas habían salido juntas, lo cual era una suerte porque Francis se hubiera enojado con sólo escuchar el nombre de Hyde. La primera parada que hizo fue en un centro comercial, haría pocas compras aquí, ya que la gran mayoría sería en un supermarket, paseaba por las diferentes tiendas viendo si Tetsu se había olvidado de algo, cuando una mano en su hombro la hizo detenerse… -¡Gackt!… ¡¿Cuándo será el día en que dejes de asustarme?! – le dijo seriamente al hombre alto parado frente a ella -No es mi culpa que estés nerviosa… ¿De quién huyes? – le preguntó viendo a los lados -De nadie, de la única persona de quien querría esconderme está frente a mi u_u -Eso fue cruel, ¿Qué te he hecho para que digas eso? -¡Olvídalo! -No, quiero que me respondas y me cuentes sobre la nueva relación de Francis -¿Nueva relación? *o* Ambos se sentaron en una cafetería cercana a donde se habían encontrado, poco a poco Gackt le contó a la joven todo lo sucedido en el restaurante, cuando terminó Kyana sonrió tristemente -No es ninguna pareja suya, es su padre -¡¿Qué?!… pero entonces, todo lo que hizo -Si, sólo fue para que te alejaras de ella -¡Pero esto no va a quedar así, ahora mismo voy a verla! – dijo parándose pero la mano de Kyana lo detuvo -No vayas, ella no desea verte… además entre ustedes no hay nada ¿verdad? No tendría que darte ninguna explicación… aparte ella se irá en pocos días -¿A dónde? -Regresa a Londres junto con su padre -¡¿Qué?! ¿Por qué? -¡Ya deja de estar gritando!… no entiendo como los hombres no se dan cuenta de lo que hay a su alrededor – dijo cruzando las piernas y mirando a otro lado -Kya, ¿Has hablado con ella? ¿Te ha dicho porque se va? Ella dirigió su mirada directo a sus ojos y luego con gesto de incomodidad volvió a la posición en que se encontraba antes -No, pero me imagino la razón… -¿es por mí? Kyana de nuevo lo miró, y aunque ella no dijo nada con esa mirada le reveló que así era -Pero… ¿Por qué?… después de todo este tiempo aún no la entiendo, primero me rechaza, luego me acepta, después se enoja y me ignora para al final sacarme del camino coqueteando con su padre… ¿Es acaso eso normal en una mujer? tú no eres así ¿Qué es lo que pasa con ella? ¿Por qué no me dice cuál es el problema en mi cara para tratar de solucionarlo? Esta vez fue Kyana quien apartó rápidamente la mirada ante la insistencia de Gackt de conocer la verdad… conocía la respuesta a las últimas preguntas de él pero no quería responderlas, sin embargo… -¿Qué sientes por Francis? – dijo volviéndolo a mirar -Yo… pues la verdad… no lo sé, estoy confundido. Por alguna estúpida razón se ha quedado fija en mi cabeza, ya ni siquiera con otras mujeres puedo… -¡Ok! ¡Suficiente! No deseo conocer tus intimidades… – dijo interrumpiéndolo – está bien, te contaré la razón de por qué ella está así, sólo te pido que no hagas ningún escándalo Con un gesto de la cabeza, Gackt aceptó y Kyana comenzó a contarle sobre los días antes de la partida de Japón y luego lo que sucedió cuando llegaron, el concierto y todo lo demás -¡¡¡MALDITO ENANO!!! – gritó, y se paró decidido a buscar a Hyde y golpearlo hasta descargar toda su furia Kyana lo siguió rápidamente, dejando todas sus compras en la cafetería donde toda la gente presente los miraba, cogió su brazo cuando él iba a bajar por las escaleras eléctricas intentado con todas sus fuerzas detenerlo, sin embargo con un movimiento él se soltó empujándola contra el piso. Todo el peso de la joven recayó en el codo que usó para detener la caída, un ligero grito salió de su boca y luego un adormecimiento siguió al dolor, recorriendo todo su brazo derecho. Gackt al escuchar el grito, se había olvidado de su deseada venganza y había subido para ver a Kyana, quien intentaba levantarse con ayuda de su mano izquierda. Él llegó y se arrodilló para verla -Lo siento… yo… -Hyde ha cambiado, yo… yo lo sé – le interrumpió, de sus ojos se liberaban lágrimas – yo también lo acusé… siempre dudé, es por eso que actuaba de esa forma ¿Te acuerdas?, te lo conté cuando ibas a la casa… él está arrepentido de todo lo que hizo y sé muy bien que eso no va a cambiar la actitud que ha tomado Francis, pero… – ella se bajó su mirada al suelo, pequeñas gotas caían sobre el brazo derecho aún inmóvil, que descansaba en su regazo Gackt levantó el rostro de la joven con una caricia, el rostro de ella se encontraba bañado en lágrimas, atrajo a la joven hacia si mismo y la abrazó, arrullándola un poco, como si se tratara de una pequeña niña. -Por ti no le haré nada, sin embargo si él se comporta de una forma más baja contigo, te juro que no habrá nada que me detenga – le susurró en su oído Luego la ayudó a levantarse, fueron por las cosas que habían dejado, las personas aún los observaban al pasar. A pesar de las quejas de ella, Gackt la llevó hacia un hospital -No hay nada serio, ninguna fractura – dijo el doctor viendo la radiografía que hace varios minutos le habían sacado – sin embargo va a haber una gran inflamación, la movilidad del brazo volverá poco a poco, con la pomada que le estoy indicando mejorará más rápido todo y sería mejor si no hiciera mucho esfuerzo Kyana asintió. Al salir del hospital, Gackt aún se disculpaba, pero ella ya no le daba importancia a lo sucedido. Cuando llegaron a la casa de la joven, Gackt dejó todas las bolsas en la entrada de la casa, y luego se despidió de la joven… -Si de verdad deseas que Francis se quede, deberías hablar con ella… sólo tú puedes convencerla – le susurró -Pero, me dijiste… -No tienes nada más que perder – le dijo con una sonrisa – ahora no es conveniente, yo te llamaré cuando sea oportuno ¿de acuerdo? -Está bien, y una vez más lamento lo que hice Con un gesto de la mano, ella le dijo adiós, para luego buscar en su bolso las llaves, las cuales no encontró, así que tocó el timbre y tuvo que esperar a que alguien le abriera. Para cuando Christina abrió la puerta, Gackt ya se había ido, su amiga hizo todo un escándalo respecto a la leve hinchazón que comenzaba en el codo de la joven -¡Ya! Deja el alboroto y ayúdame con las cosas Luego para calmar a sus amigas, y horas después a Hyde, inventó una pequeña historia en donde se tropezaba y caía encima de su codo, para su suerte, todos le creyeron A los tres días siguientes, Kyana se escabulló del cuidado de sus amigas para hacer una llamada. A los pocos minutos, cuando las tres jóvenes miraban la televisión, el timbré sonó. Christina fue a abrir la puerta. Un hombre vestido de negro entró en la sala, cuando Francis lo miró, se paró rápidamente -Tengo que hablar contigo – le dijo Gackt -¿Así? Pues yo no deseo hablarte, es más desearía no verte nunca más – y con estas palabras, pasó por su lado y subió corriendo las escaleras Gackt fue detrás de la joven, pero Christina se puso en su camino -Por favor, debo hablar con ella – les suplicó a ambas jóvenes aún presentes -Llegas arriba, doblas a mano izquierda, la segunda puerta a mano izquierda – le dijo rápidamente Kyana Después ella cogió a Christina de la mano y la jaló hacia la sala. Cuando Gackt llegó al segundo piso, aún escuchaba las quejas de la joven rubia. Siguió las indicaciones de la joven y sin tocar la puerta entró a la habitación. El cuarto se encontraba decorado en tonos amarillos, cremas y blancos, todos los muebles eran de madera bellamente tallada. Dejó de mirar los detalles y se detuvo en la mujer que se encontraba recostada boca abajo en la cama aferrada a una almohada, podía escuchar ligeros sollozos -Por favor Kya ahora no quiero hablar – dijo Francis Al no escuchar respuesta, ni el movimiento de la puerta se volvió. Al ver hacia la dirección de la puerta, notó quien era la persona que había entrado al cuarto, cogió un peluche que se encontraba a su lado y lo lanzó con furia al rostro de aquel hombre testarudo -¡¿Es que acaso no entiendes?! ¡No quiero verte nunca más en mi vida! – rápidamente cogió un objeto del velador al lado de la cama, pero al voltearse para lanzarlo la mano de él se aferró a su muñeca -Realmente no te entiendo, te aferras a tu sufrimiento en vez de luchar contra él, y no ves la oportunidad que te da la vida – su rostro se acercó al de ella -¡¿Tú que sabes de mi sufrimiento?! No ves nada más que lo que te incumbe a ti -¡Te equivocas! Ya lo sé – le dijo en un susurro y los ojos de la joven se abrieron más por la sorpresa – Sé lo que pasó con Hyde -¿Quién te lo dijo? ¿Fue Kyana verdad? -Eso no tiene importancia -¡Si la tiene…! La frase se vio interrumpida, él la abrazaba dulcemente intentando cargar un poco del peso que ella estaba llevando, tratando de comprenderla -Francis, quédate por favor – ella parecía adormecerse con el aroma, el calor, aquella profunda voz que susurraba en su oído – Sólo quiero invitarte a salir de nuevo, prometo comportarme y no dejar que mis amistades nos interrumpan – dijo esto con una triste sonrisa en sus labios – quiero conocerte más y si es posible aliviar esa tormenta que llevas dentro. Por favor sólo concédeme eso, si llego a fallarte podrás tirarme todos los adornos que quieras Francis se alejó un poco de él, no supo porque, pero aquel abrazo había calmado momentáneamente su confusión, tristeza e ira. Gackt temía por la reacción de la joven, sin embargo la sonrisa dibujada en el rostro de ella lo tranquilizó. -Desde ahora te advierto que no pasará nada entre nosotros, si aún así quieres seguir… – comenzó a decir ella -¡Claro! Eso no tenías por qué decírmelo, aparte… quien en su sano juicio trataría de intentar algo más contigo – él ya se sentía con aquellas ganas de sacar a relucir el temperamento de la joven -Con que comenzamos de nuevo… recuerda que prometiste comportarte ¬¬ -Está bien, lo siento, fue un impulso u_u Luego de esto ambos bajaron a la sala, donde las dos chicas aún esperaban algún leve sonido de algo que les indicara que debían llamar inmediatamente a la policía o a los bomberos. La visión de ellos juntos, sonriéndose amablemente alejó todo lo malo, que hasta ahora, ambas jóvenes estaban imaginando. -¡Que bueno que todo está bien ahora! – dijo Kyana mientras Christina abrazaba a Francis Francis se acercó a ella, y le susurró un “gracias”. Los problemas comenzaron de nuevo a los días siguientes, el señor Bennet no cedía al nuevo “capricho” de su hija de quedarse en Japón, pero al final Francis de nuevo venció, así que en el día de la partida el señor subió sólo al avión dejando a su hija llorando, porque al final, ella había ido a buscarle para pedirle perdón por su comportamiento. ¿Que padre no se siente debilitado ante las lágrimas de su hijo? -Ya que no puedo convencerte – le dijo él – por lo menos prométeme que me llamarás y que volverás, aunque sea de visita, por Londres… sabes que estoy solo y tu presencia en la casa me hace mucha falta, sólo confío que algún día me cuentes la verdadera razón de que hayas adoptado a este país como tu nueva casa ¿Ok? Con aquella promesa, padre e hija se despidieron. Continuará... |
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