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| Capítulo 24 | |
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| Tweet Topic Started: Feb 10 2008, 05:33 PM (371 Views) | |
| kyatakarai | Feb 10 2008, 05:33 PM Post #1 |
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Miembro regular
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Un nuevo cap. antes del 14 porque ese día estaré con una jaqueca terrible ... bueno espero que les guste Capítulo 24: Aishiteru… Para la fiesta de fin de de año, la pareja decidió pasar el último día del año juntos… Francis estaba deseando que Gackt le propusiera algo parecido, sin embargo la invitación no llegó… aquel día lo tuvo para pensar en todo lo que estaba pasando, su infantil plan no estaba yendo como ella lo había imaginado, es verdad que él mostraba cierto interés en ella, pero cuando ella hacía un movimiento las acciones de Gackt eran totalmente contrarias a lo que había imaginado, irritándola y haciéndola quedar como una niña malcriada… pero desde el día de Navidad ella, había notado con angustia, que tan sólo la idea de no verlo o verlo con otra mujer, bastaba para que todo el día lo pasara enfurecida ¿en qué momento ella había adquirido esa necesidad de verlo? Y sobre todo ¿Desde cuándo ella tenía que sentir celos por él? Después de todo aquel hombre era un mujeriego sin ningún atisbo de cambio, sólo bastaba verlo por las calles saludando a sus “amigas”… ¡Basta! Tenía que detenerse, la situación se estaba saliendo de sus manos y seguir, sólo significaba enojos, llantos e intranquilidad para toda su vida, por lo tanto ese sería el último día que lo vería. Mientras tanto Christina se encontraba en casa de Tetsu, junto con Kaori… ambas chicas hablaban amistosamente mientras el dueño de la casa las miraba con enojo por la falta de atención que le brindaban. Es por eso que había llamado a Yukihiro (el único disponible, ya que Ken se encontraba con una mujer que acababa de conocer) y lo había invitado a su casa, pidiéndole que pasara antes por un centro comercial y comprara algunos juegos nuevos que quería. Ese día Christina había dejado de lado a Yukihiro debido a las continuas indirectas de sus amigas… ya estaba cansada de ellas, era verdad que antes no le caía bien aquel sujeto tan callado, sin embargo toda su opinión cambió por una sola pregunta “¿Estás bien?”… aquél día, sin conocerla, había percibido que ella se encontraba mal. Ni sus amigas lo habían notado, tampoco les echaba la culpa, ya que ellas también tenían sus propios problemas, sin embargo encontró en Yukihiro un gran apoyo, la escuchaba en todo y trataba de ayudarla con consejos. Cuando él llegó al departamento, Chris lo vio directamente… ¿Cómo es que un hombre tan sencillo pudo convertirse en su mejor aliado y confidente? Hasta ahora no se lo había agradecido, algún día tendría que hacerlo, ya que lograba soportarla hasta en sus engreimientos… Yuki la saludó con un gesto de la mano y su infaltable sonrisa tímida, ella le respondió igual. Luego ambos hombres entraron al cuarto del dueño de la casa, la joven aún miraba el punto donde había Yuki desaparecido no escuchando los continuos llamados de Kaori para que volviera a la realidad. -¿Un poco de paz siempre cae bien no? – le preguntó Hyde, recostado, a su enamorada, quien descansaba su cabeza en el pecho de él -Si, los ajetreos de la ciudad siempre traen dolor de cabeza Ambos se encontraban alejados de la ciudad, en una zona cubierta por la naturaleza… el olor de las flores, el canto de los pájaros, la suave brisa acariciando sus rostros, era la terapia perfecta para el estrés, sobre todo del cantante. Habían decidido hacer un picnic para salir de la monotonía, luego Hyde la llevaría a un lugar que él, por ahora, mantenía en secreto. Al dar las 12 de la noche ambos se encontraban en lo alto de un edificio, Hyde lo había mandado ha decorar. Una glorieta rodeada de bellas flores con enredaderas trepando por doquier, en el medio de esta una mesa arreglada para dos con una exquisita cena, la cual, por ese momento, habían dejado de lado para ver los fuegos artificiales iluminando la ciudad. -Kya… -¿Si? -Yo… yo… -¿Pasa algo malo? – pregunto ella fijando su mirada en él -No, sólo que… Kyana sostenía su mano, el rostro de él estaba totalmente serio, tanto que la estaba asustando… -¿Qué pasa? – preguntó de nuevo ella -Es algo difícil de decir… Con estas palabras, la joven soltó su mano; definitivamente lo que iba a salir de la boca de él no era nada bueno ¿podría ser que ya se había aburrido de ella? ¿Qué todo había sido sólo un juego para él?… no quería saberlo, prefería la ignorancia, la duda antes que oír eso. Se alejó de él dispuesta a irse de aquél lugar. Para Hyde, aquel gesto le extrañó bastante… aún intentaba que dos simples palabras (una en japonés) salieran de su boca. Antes de que ella llegara a la puerta él la sujetó y con un rápido movimiento la acorraló contra la pared. La mirada de la joven permanecía fija en sus pies… -¿Por qué te estabas yendo? Aún no me has escuchado – le recriminó él -¡¿Y qué?! ¡¿Qué me vas a decir?! – le dijo fríamente con una mirada desconocida para él – Creo que todo ya está dicho ¿no?… ¡La que debería preguntar por qué, soy yo! ¿Es que acaso yo no significo nada para ti, tan rápido te cansaste de mí? ¿o es porque me negué a tus bajos instintos?… Por eso hiciste todo esto ¿verdad? ¡Que linda forma de terminar con alguien! La joven había bajado de nuevo su mirada intentando contener las lágrimas, él, frente a ella sólo la miraba… sus brazos dejaron de ser la prisión de la joven para convertirse en un consuelo. Hyde la abrazaba dulcemente… había descubierto que significaba aquella mirada, la había olvidado porque sólo la había visto una vez… la primera vez que la conoció, el miedo se reflejaba en sus ojos. Desde que Kyana había regresado a su vida la miraba segura, fuerte y decidida en todo lo que hacía; esta nueva faceta lo desconcertaba un poco, sin embargo la debilidad que ella demostraba en ese momento le hacía querer protegerla de todo, hasta de sus propios pensamientos que le causaban tanto dolor. -Kya… te amo La joven lo miró asombrada, un rubor se encendió en sus mejillas por todas las cosas antes dichas -¿Qué? – preguntó ella creyendo haber escuchado mal -Nunca se lo había dicho a nadie, porque no he sentido con otra persona lo que siento contigo… a pesar de todo… te amo y no voy a permitir que nunca te alejes de mí. No sé qué es lo que hiciste pero yo ya no puedo dejarte… eres lo más valioso para mí… había preparado todo esto para decírtelo pero las cosas no salieron como yo lo imaginaba… -Haido… yo… -No tienes que decirme nada, haré hasta lo imposible para que tú lo sientas lo mismo que estoy sintiendo ahora -Pero, yo… -Yo sé que me quieres, pero aún no me amas… sino no tendrías tantas dudas sobre mí. Pero, te demostraré… ¡Te demostraré que he cambiado por ti! Luego de decir eso, la jaló más hacia él y la besó, aquel beso no fue como los que había recibido, parecía querer transmitirle una fuerza, la dependencia que ahora sentía por ella… mientras tanto en la cabeza de Kyana aún resonaban las palabras de él. Se separaron lentamente, Hyde cogió su mano fuertemente y la llevó a la mesa para seguir cenando. La joven se encontraba notoriamente avergonzada y no decía ninguna palabra, mientras que Hyde trataba, inútilmente, recuperar el ambiente, sin embargo dentro de él una gran tristeza se iba apoderando de su alma, las palabras dichas por su joven enamorada habían calado bastante, dejando una gran herida – ¿Eso era lo que pensaba desde el comienzo? ¿Y si era así, entonces por qué me aceptó? ¡No importa, haré que me ame! No dará ni un pequeño respiro sin pensar en mí, entraré en lo profundo de su alma para que no pueda alejarse de mí, de la misma forma en que ella lo hizo – Había tomado una decisión, a pesar del dolor que sentía ahora no iba a quedarse de brazos cruzados viendo como ella se alejaba, desde ahora en adelante la conquistaría… una pequeña esperanza nació dentro de él - ¡Después de todo siempre consigo lo que me propongo! – Pensó – pero para esto voy a tener que controlar bien mis hormonas T-T ¡Diablos! – Entonces, en resumen, el nuevo año comenzaba con tropiezos para nuestros personajes. A los días siguientes Hyde se hacía más presente, ya sea haciéndose campo en su apretada agenda, o con algún romántico detalle, aquellas demostraciones sólo causaban que Kyana se sintiera más miserable de lo que ya se sentía, intentaba comportarse normal pero cada vez que miraba a los ojos de Hyde, era su propia imagen acusándolo la que veía, por lo tanto terminaba bajando la cabeza. Ya que no podía hablar correctamente frente a él, lo haría por medio de otras cosas… había dejado el “luto” por un tiempo como él mismo le había aconsejado, hacía comidas o postres para ofrecerle cuando él llegara de visita, etc. No obstante no había cedido ante las quejas de él para que dejara de ver a Gackt, quien ahora también iba a menudo a su casa, quedándose varias horas. Gackt se había dado cuenta del cambio repentino de Francis, es por esto que iba a buscarla, pero ella se negaba a verlo… entonces para tratar de averiguar que pasaba por la cabeza de ella se quedaba horas hablando con Kya, quien también encontraba en él un amigo con quien podía hablar. Fue a mediados de la tercera semana que algo insospechado pasó… Kyana esperaba a Hyde sentada en la sala mirando televisión; de pronto el timbre de la puerta sonó… rápidamente se dirigió a un espejo cercano, se observó medio segundo y abrió la puerta. Un señor mayor se encontraba frente a ella… -¿Señor Bennet? – dijo asombrada en inglés – Disculpe, pase… – dijo recuperándose de su asombro -Gracias – respondió también en inglés y entró en la casa - ¿Francis está? -Si, ella está arriba. Ahora mismo la llamo -No, aún no. Primero quiero hablar contigo -¿Conmigo? – preguntó extrañada -Si, quiero que me cuentes todo lo que ha pasado desde que llegaron aquí… Francis ha cambiado desde que vinieron a este endemoniado país y quiero saber cuál fue la razón Kyana lo miraba, trataba de mantener la serenidad ¿Qué iba a decir? Conocía muy bien lo celoso que era con su única hija, había hecho un escándalo antes de que ambas decidieran ir a Japón. -Señor, creo que eso lo debería de hablar con su hija -Te lo estoy preguntando a ti – le dijo seriamente, el tono que usó no dejaba opción alguna -Tuvimos unos problemas los primeros días que llegamos, pero ahora se encuentra todo resuelto… -Si hubieran sido simples problemas ella seguiría siendo la misma de antes. Dime, ¿está saliendo con alguien? -Disculpe, pero eso va a tener que preguntárselo a ella, yo no tengo por qué responder esa pregunta -Entonces es cierto… -Voy a llamarla para que pueda hablar con ella… -¡Kyana aún quiero preguntarte unas cosas! – le gritó, más ella no hizo caso y subió al segundo piso Al llegar, tomó un gran sorbo de aire… parecía que se avecinaba una gran tormenta. Tocó la puerta del cuarto de su amiga. Al entrar la vio leyendo sobre su cama -¿Qué pasó? ¿Algún problema con tu enamorado? – ella procuraba no pronunciar el nombre de Hyde -No es eso, tu padre está aquí -¡¿QUÉ?! Francis bajó corriendo las escaleras, al llegar a la sala vio la silueta de su padre y se quedó inmóvil, su padre la miró extraño -¿Después de tanto tiempo y no vas a saludar a tu padre? Algo raro te pasa… -¡No! Es sólo que es una gran sorpresa n_n – respondió y se acercó corriendo para luego abrazarlo Padre e hija se quedaron conversando en la sala, Francis trataba de inventar alguna excusa para su cambio, porque decir la verdad sería perjudicar a su amiga. Al cabo de unos minutos el timbre de la casa los interrumpió, Kyana bajó corriendo se despidió de lejos y salió. Se encontró cara a cara con Hyde y sin darle tiempo de decirle “hola” comenzó a empujarlo rumbo a su auto, ignorando las quejas de él. Dentro de la casa, el señor se levantó rápidamente dejando a su hija con la boca abierta, y se dirigió a una de las ventanas donde pudo ver a la pareja… Hyde al llegar al auto se dio vuelta y, sin darle tiempo de respirar a Kyana, la besó. -¡Papá! – le recriminó Francis – ¡Pareces una mujer curioseando la vida de sus vecinas! Se supone que venías a verme ¿no? -También vine a averiguar que pasa en la vida de Kyana, su madre me lo pidió -No deberías meterte en su vida, ya es bastante grande al igual que yo -Para nosotros, los padres, las hijas siempre serán nuestras pequeñas niñas -¡No soy una niña!… Y agradezco haber venido hasta aquí, porque pude darme cuenta de que sólo estaba haciendo lo que tú me decías, ¡Quiero decidir por mí misma! Aquella confesión lastimó el corazón del padre, no había duda, su pequeña niña se había convertido de golpe en una mujer. No obstante aquel descubrimiento no significaba que dejaría de cuidarla celosamente y hacerla volver por todos los medios al lugar, que según él, pertenecía. Es por eso que decidió dejarla tranquila, por ese momento, y para cambiar ese ambiente tan incómodo, la invitó que fuera al hotel en la noche y de ahí, ir a cenar juntos. Francis se alegró por la supuesta aceptación de su padre, por lo cual no dudó en aceptar la invitación. Dejaremos a un lado a la pareja protagonista, para seguir a Francis. Ya en la noche, como habían acordado, ella se reunió en el hotel junto con su padre. Él se había llevado muy bien con el gerente del hotel, es decir con Kohaku, le hubiera gustado un hombre tan sencillo y amable como él para su hija, aunque la siguiente condición sería que debía vivir en Londres, por lo tanto no insinuó nada. El joven le había hablado sobre un nuevo restaurante, que a los pocos días de ser inaugurado, ya tenía bastante fama por su buena comida y excelente atención; fue entonces, que al oír tales recomendaciones, el señor Bennet decidió ir a cenar a ese lugar. Mientras tanto, Gackt, a pesar de la diversión que le ofrecía la vida de famoso cantante, en ese momento viajaba por las calles de Tokio aburrido. Sabía que sólo bastaba llamar a cualquier chica de su agenda y tendría una compañía grata para la noche, sin embargo todo su ser se empecinaba en querer ver a la joven, que pasado un tiempo, volvía a ignorarlo sin ninguna razón. Su auto se detuvo en un cruce, al frente de él se distinguía un restaurante, al leer el nombre del local vinieron a su mente todos los buenos comentarios que había oído de éste. Por lo tanto, al ser una noche aburrida y sin planes en mente, decidió ir a comprobar si tales recomendaciones valían la pena. El restaurante ocupaba gran parte de la esquina de una cuadra del centro, con sólo verlo de fuera se notaba que era bastante elegante, el señor Bennet miraba a Francis con un brillo especial en sus ojos… se alegraba de tener una joven tan hermosa y elegante como hija. Ella, para ese día, había decido usar un vestido de color azul oscuro, el cual resaltaba su nívea piel y el color azul claro de sus ojos. Su padre, al igual que ella, también iba impecablemente vestido. Al entrar al restaurante, un hombre mayor los atendió, al ver que sus nuevos clientes eran extranjeros, les comenzó a hablar en inglés -¡Vaya, hasta hablan inglés! ¡Que bueno!… quiero una mesa para dos – dijo el señor Bennet -Claro señor, si me siguen por aquí -Francis ve yendo tú, yo voy al servicio -Si, papá Entonces, luego de que su padre preguntara dónde estaba el servicio al señor, Francis siguió a éste hacia una mesa ubicada casi en el centro del local, el empleado le ofreció una silla, la cual ella aceptó con una sonrisa, luego el hombre dejó las cartas y se alejó un poco para esperar la orden de los clientes. En una mesa ubicada casi detrás de la que se encontraba Francis, un hombre había dejado su cubierto a la altura de la boca, olvidando probar aquel delicioso plato, debido a que su mirada se había quedado fija en la joven. Aquella silueta la conocía bien, parecía ser que su subconsciente le estaba jugando una broma, no podía existir tanta coincidencia en que ambos se encontraran en el mismo lugar, tanto pensar en ella esa noche le estaba afectando. No obstante, rápidamente dejó el cubierto en el plato y se limpió con la servilleta, seguido a esto, se levantó y galantemente caminó hacía ella. La joven no lo veía dado a que él estaba a su espalda. Suavemente se inclinó hacia ella para que su boca quedara cerca de su oído. -¿Me estás siguiendo? O es que no puedes vivir sin mí – le dijo Gackt Francis se paró velozmente, como si aquellas palabras le hubieran provocado una descarga eléctrica, pero casi al instante de fijar sus ojos en él, su semblante se tranquilizó -Tengo mejores cosas que hacer… – le respondió -¡Ah! ¿Será que estoy interrumpiendo algo? -¿Sabes? No tengo por qué responderte eso Gackt la miraba fijamente, tratando de encontrar alguna señal en aquellas irónicas palabras -¿Por qué de repente no quisiste salir más conmigo? – dijo cambiando bruscamente el tema -¿Acaso no es obvio? Busco algo más que un sex simbol para mí Ante estas palabras el temperamento, hasta ahora frío de Gackt, cambió rotundamente a lo contrario, la sujetó de la cintura y la trajo hacia él. Los ojos de Francis se encontraban muy abiertos por la sorpresa y algo que debía estar en su pecho parecía haber subido a su garganta dejándola sin palabras. -¿Qué pasa mi niña? – le dijo él con un sonrisa maliciosa – no pareces ahora tan valiente Sus labios se acercaban poco a poco hacia ella, pero una firme mano en su brazo, detuvo el avance -¿Qué es lo que está pasando aquí? – preguntó el padre de Francis mirándolos a ambos -No pasa nada – dijo rápidamente Francis situándose al lado de su padre - ¡Mejor nos sentamos y probamos la deliciosa cena que nos recomendaron! – agregó con una coquetería que sorprendió al cantante -¿No quieres retirarte de aquí? – dijo el señor Bennet mirando a Gackt de una forma desagradable -¿Y por qué he de hacer eso? No tenemos porque irnos, este lugar es agradable y nada me incomoda – respondió ella, abrazando a su padre por la espalda con la mirada fija en Gackt Ante esta situación, Gackt optó por retirarse, no tenía nada que hacer, parecía ser que las palabras de su antigua acompañante eran ciertas, aunque no entendía el porque una joven linda como ella, había elegido un hombre mayor. Se disculpó y se alejó para pagar la cuenta de una cena que había comido a medias. Sin duda alguna aquel restaurante se iba a convertir en el menos apreciado por él. -¿A qué se debió todo eso? – le preguntó por fin su padre en medio de la cena -¡Ah! Es que es un hombre muy molestoso, ¡Con esto aprenderá! -Y ¿Por qué no me dijiste que te estaba molestando? Yo lo habría puesto en su lugar -Papá ya no tiene importancia, dejémoslo como está -¿Por qué no me dices la verdad? Esa coquetería hacia mí… ¡Fue para darle celos! Francis lo miró entre miedo y asombro. Viéndose acorralada decidió contarle la breve historia con Gackt. Al final del relato, su padre la miraba seriamente -Ya veo… – dijo bajando la mirada – Supuse que había “algo” que te retenía aquí, pero ahora que has tomado la decisión de olvidarlo ¿No crees que lo lograrías más rápido volviendo a Londres? -No lo sé papá, estoy confundida -Eso es porque estas en un lugar desconocido para ti, a pesar de que hallas aprendido el idioma de acá, no es lo mismo que tu casa… ¡Vamos, regresemos juntos! – tomó las manos de su hija intentando dar algo de consuelo a su alma -Te prometo que lo pensaré – dijo Francis con una apagada sonrisa Continuará... |
| pinti09 | May 4 2008, 01:09 PM Post #2 |
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Miembro Estrella
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aa a leer se a dixo!! escriba mas !!
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